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LA REPROGRAFIA Y LA ADAPTACION NO AUTORIZADA

 por Ricardo Zavalia

de la COMISION DE DEFENSA DEL DERECHO DE AUTOR.

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La proliferación de apuntes sin redactor ni editor responsables y de fotocopias de páginas de libros se ha convertido en un problema social, cultural y educativo de bastas proyecciones.

Es bien sabido que la reprografía y la adaptación no autorizada de textos impresos, amparados por leyes de propiedad intelectual vigentes en todo el mundo civilizado, constituye un delito penado por las normas que protegen los derechos de autor.

Pero cuando esta actividad venal es consentida no solo por los usuarios, aparentemente “beneficiarios” de ella, sino también por organizaciones estudiantiles y de docentes, por los organismos estatales y privados y por las mismas autoridades educativas responsables de hacer cumplir las leyes, ya estamos ante un problema cultural de impredecibles consecuencias que excede en mucho la mera violación consuetudinaria de la ley penal.

En resumen:

1.           Leer una reprografía de algunos fragmentos o de algún capitulo de una obra compleja orgánicamente concebida por sus autores supone extraer esos fragmentos del conjunto estructurado de ideas y conceptos del que forma parte para transformarlos en un texto autosuficiente. Nada suele quedar en tales textos fragmentados de los fundamentos y del proceso de análisis que han orientado a los autores a las conclusiones que se proponen en el fragmento elegido. Cabe preguntarse entonces: ¿Qué valor tiene para la formación del estudiante la aceptación, sin critica ni análisis del conocimiento que se le trasmite por medio de tales hojas sueltas y fragmentadas? ¿Cómo se organiza el proceso cognitivo de comprensión de lo leído en un sujeto que desconoce los fundamentos y desarrollo conceptual de los contenidos que tiene ante si? ¿No es esta una forma autoritaria acrítica e irracional de exigir a los estudiantes el aprendizaje de supuestas verdades canonizadas? ¿De qué modo alcanza el estudiante el mínimo y necesario nivel de madurez en la lectura comprensiva de fragmentos entresacados de obras que muy probablemente nunca logrará conocer?

2.           Muchas veces, como una forma de abaratar los costos de la composición y armado de libros, los editores eliminan los cabezales de cada pagina. Al fotocopiarse fragmentos de esos libros, el lector de las copias reprográficas ignora de qué obra provienen. Si el personal de las cátedras no se preocupa por difundir las referencias bibliográficas de los fragmentos fotocopiados (como ocurre con frecuencia), el estudiante se encuentra ante el texto anónimo que “debe aprender”. ¿Qué conocimiento válido se puede alcanzar a partir de escritos fragmentarios y anónimos? ¿Cómo puede el estudiante situarse en la época, lugar e ideología de los autores, si no puede buscar estos datos en el texto, ni puede encontrarlos con facilidad? ¿No es acaso una mejor solución pedagógica adquirir varios ejemplares de cada obra de uso necesario, para que estén disponibles en la biblioteca universitaria correspondiente?

3.           No se puede negar que el saber acumulado acerca de una materia o dominio del conocimiento se encuentra almacenado en los libros y revistas científicas que constituyen bibliografía de la materia. El estudiante que no tiene acceso a esa bibliografía, sino a fragmentos de ella seleccionada por terceros, ¿puede alcanzar el conocimiento de la materia que los estudios superiores o universitarios exigen? ¿Qué profesionales estamos formando, sin la exigencia mínima de conocer bibliografía de materia existente en la Argentina? ¿Cómo se manejarán en la vida futura cuando, a falta de apunte o la fotocopia facilista, deban actualizar sus conocimientos en una bibliografía que les ha sido negada en sus años de estudios?

Se denominan hábitos de lectura los modos de acceso y la relación que se establece entre el lector y el soporte del texto que lee. No se requieren los mismos "hábitos" para leer un periódico que para leer un libro. Quienes consienten la utilización de “apuntes” y “copias reprográficas” como sucedáneos del libro, ¿han pensado alguna vez que clase hábitos de lectura están promoviendo entre los estudiantes? Es posible que la hoja reprográfica (que por lo común se pierde o se tira después del examen) sea conservada por algún estudiante para atesorarla como valioso material de consulta.

Con estas cuatro reflexiones, y los interrogantes que quedan abiertos, pretendemos iniciar un análisis serio y profundo del problema cultural que supone el estudio con materiales reprográficos o reproducción ilegalmente.  

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